En Semana Santa, estuve destilando con mis amigos JuanCar, Eva y algún que otro amigo más en Jaén.
JuanCar ha construido un alambique casero que, la verdad, no tiene mucho que envidiar a cualquier alambique tradicional o de destilación a bajas temperaturas y vacío con la que haya destilado antes. !Además tiene una estética muy loca!
El día anterior de juntarme con Juan Carlos estaba en Los Guájares, Granada y, como era abril, toda la sierra estaba llena de naranjos, mandarinos y limoneros en flor, con lo que aproveché y cogí un cesto lleno de flores de azahar y de limonero. !Una pasada cómo olía todo, todavía huele el coche!
JC recolectó ese mismo día enebro rojo o enebro de miura para hacer una especie de ginebra. Ya habíamos recogido este enebro un año antes, en diciembre y parece que los frutos siguen en el árbol maduros mientras florecen de nuevo en primavera.
Total, que después de desayunar unos churros, dar un paseo por el monte para recolectar algún que otro espárrago para la cena y brotes de pistacia terebinthus para encurtir, allá que nos pusimos a destilar.
RECETA: De como hicimos los destilados.
La base alcohólica que utilizamos para destilar estaba hecha con agua y azúcar que JC había puesto a fermentar unos ocho días antes de que yo llegara. Simplemente añadiendo el azúcar al agua en un porcentaje del 20%, hirviendola y añadiendo una vez fría la mezcla, una levadura de vodka. Hizo 30 litros, que dejó fermentando alcoholicamente en una damajuana con la tapa medio puesta para que el CO₂ saliese. Puedes utilizar un Airlock tambien.
Cuando llegué, miré con mi alcoholímetro, que no me digas por qué, siempre viaja en el coche y el líquido ya estaba a 21 grados alcohólicos, ¡así que de lujo! Para hacer el destilado, básicamente montamos todo el alambique con el matraz lleno con 15 litros y el aromático en otro lugar que tiene el alambique, por donde pasa el vapor de etanol, y le metimos fuego.
Está guay esto de que el aromático no esté en el matraz principal, porque al estar en el conducto los aromas “terpénicos y ésteres” se extraen a menor temperatura del vapor, y esto hace que el licor tenga aromas más frescos.
También es interesante decir que, al ser un destilado a base de azúcar y agua, no se genera metanol ni butanol «alcoholes malos», ya que el metanol sólo se genera con frutas que contienen pectinas, y el butanol con proteínas, normalmente en cereales. Con lo cual no tienes que estar pendiente de quitar las cabezas ni las colas del destilado.
Aun así, es recomendable retirar las cabezas. Es decir, el primer vaso de destilado, que tradicionalmente se dice que se descarta. Nosotros le quitamos un par bien generosos.
Al igual que con las colas. El destilado empezó a salir con unos 75 grados alcohólicos y lo paramos en torno a los 45 °C, justo para no arrastrar las colas. Normalmente se suele cortar alrededor de los 40 °C para no arrastrar alcoholes, ésteres y ácidos que no queremos.
Total, que hicimos un par de destilados estupendos: uno de enebro rojo, parecido a una ginebra con ese toque a miura, y otro de azahar y flores de limonero, que era más aromático y alimonado, perfecto para emborrachar cualquier dulce o para hacer un cóctel. Más o menos, unos 7 litros de cada uno salieron.
¡Muy a gusto!
Para conseguir alcoholes parecidos, sin llegar a destilar, lo único que tendrías que hacer es, macerar las flores de azahar o el enebro en una base de alcohol neutro como puede ser un vodka durante al menos un mes ¡Lo que también está de lujo!